A través de las emociones: el amor

psicología en San Vicente

El amor es una de las emociones más complejas que podemos sentir o expresar. Compleja desde el punto de vista de la multitud de variables que la conforman, como se evidencia por las variedad de teorías que han venido desarrollándose desde los diferentes ámbitos de estudio, como la medicina, sociología, antropología o psicología.

En 1986, el psicólogo y profesor de la Universidad de Yale Roger Sternberg, elaboró una que describe de forma muy completa los componentes necesarios para desarrollar una relación amorosa plena. Tenerlos en cuenta nos ayudará a comprender cómo nos sentimos y relacionamos en pareja. Hablamos del triángulo del amor y sus tres vértices: pasión, intimidad y compromiso.

Estos componentes, que no tienen por qué desarrollarse en el mismo orden y ritmo, son los pilares básicos sobre los que se cimenta todo lo que se va construyendo conjuntamente. Si son reconocidos, valorados y reforzados por los dos miembros, la relación estará bien consolidada y podrá sortear los obstáculos que puedan ir apareciendo a lo largo de su evolución. Al final del artículo expondré algunos recursos para hacer crecer cada uno de los componentes, pero antes, pasaremos a explicarlos con mayor detenimiento:

Pasión: tiene que ver con la “química” entre dos personas, con el gustar(nos), aunque va mucho más allá del plano sexual, pues engloba también otro tipo de muestras de afectividad que se expresan y siente de múltiples formas (besos, caricias, detalles, mensajitos de whatsapp…). La pasión suele ser en muchos casos la primera en aparecer, pero necesitará de los otros pilares para que no se quede en algo esporádico. El flechazo es una expresión de que la pasión ha aparecido: ver a una persona y que te atraiga mucho, cruzar miradas, teléfonos o el nombre de nuestra red social. Sea presencial o digitalmente, enciende el fuego donde cocinar los otros dos ingredientes.

Intimidad: abarca la comunicación en todos los niveles. Cuando hablo de esta parte del triángulo me refiero a ella con la metáfora de la cebolla: primero hablamos de los aspectos más superficiales de nuestro yo para, posteriormente y si la confianza crece, ir ahondando en aquellas partes más profundas que no compartimos con cualquiera.

Si continuamos con el supuesto anterior y es la pasión quien aparece primero, las ganas de vernos y pasar tiempo juntos favorecerán que comencemos a interesarnos por la otra persona en muchos más planos y si esto es recíproco, comenzaremos a abrirnos el uno con el otro y la confianza e interés crecerán.

Todo esto favorece la comunicación, conexión y mostrarnos tal y como somos.

En otros casos es la intimidad la que aparece primero y, al conocernos comienzan a surgir de forma muy sutil esas mariposillas que irán creciendo poco a poco y, casi sin darnos cuenta y especialmente sin preverlo, nos ilusionarán e invitarán a conectarnos más allá de una relación de amistad.

Compromiso: es la voluntad de continuar en la relación a lo largo del tiempo, de tener un proyecto de vida conjunto. Para que esto se dé, tiene que haber una percepción en cada miembro de que lo que aporta a la relación está en equilibrio con lo que recibe.

Mediante el compromiso se establece un acuerdo que, aunque en la mayoría de los casos tienen un nexo común debido al componente cultural que inevitablemente influye en la visión que tenemos de las relaciones, también adopta una forma única pero dinámica en cada pareja: una relación no es igual a otra ya que, incluso la misma relación irá evolucionando a lo largo del tiempo y en función de las situaciones que vaya viviendo.

Las formas de apostar por nuestra relación pueden pasar por estimular cada uno de los vértices del triángulo en función del nivel de satisfacción que tengamos en cada uno de ellos, por lo que la comunicación será la pieza clave para poder detectar cómo está el estado de la misma o la percepción de nuestra pareja.

¿Cómo mejorar la pasión?

Como se ha explicado, la pasión va más allá del sexo, pero éste es una parte muy importante que no podemos olvidar. Un juego que suele resultar divertido y motivador es el que denominamos “el bote de los deseos”. Consiste en que cada miembro tiene un bote en el que ha ido metiendo papelitos con cosas que le gustaría que su pareja hiciese, y puede ir desde pedir un beso, abrazo, caricia, hasta formas más elaboradas como recibir un masaje o que me invite a ir al cine. Cada día se cogerá un papelito del bote de la pareja y trataremos de llevar a cabo la petición que leamos. Como no me gusta añadir presión debido a que habrá ocasiones en las que no se pueda acceder al deseo leído, suelo indicar que, si no es posible, se deje el papelito dentro de nuevo y se saque otro, teniendo en cuenta que se podrá retomar en otro momento más propicio.

¿Cómo mejorar la intimidad?

La técnica anterior también ayuda secundariamente a comunicar deseos o necesidades, pero una más específica puede ser la de “quedar para tomar café”. Cuando hacemos esto con amigos nos ponemos al día de cómo nos va la vida. En nuestro día a día a veces nos ponemos en piloto automático y descuidamos la relación sin darnos cuenta. Llegar cansado de trabajar hace que muchas veces lo que queramos sea desconectar mentalmente de todo, pero si esto se toma por costumbre y comenzamos a callarnos puede que la distancia comience a ser cada vez mayor.

A poder ser, si se queda para tomar café fuera de casa, mejor, ya que la situación de salir nos ayuda a cambiar el chip, pero si no es posible, intentar sacar un momento en el que se prepare algo más especial que no conlleve que haya distractores alrededor, como por ejemplo la televisión o los teléfonos móviles.

Ah, y quien dice un café también dije una caña, pero con moderación!

¿Cómo mejorar el compromiso?

La voluntad de continuar pasa por reconocer que la relación es cambiante y no podemos esperar que las cosas permanezcan bien si seguimos haciendo lo mismo siempre. Una forma de observar el dinamismo de la relación consiste en crear un álbum en el que se vayan incorporando los acontecimientos vividos que también describen cómo nos sentíamos en ese momento. De esta forma validamos también la historia de la misma. También es útil proyectarnos al futuro y establecer planes a corto y medio plazo, como por ejemplo viajes.

Por último, me gustaría matizar que la información que aquí se muestra es genérica y no debería ser utilizada para “autodiagnosticarse” ni para aplicarse a dificultades más profundas que han de ser abordadas profesionalmente. Desde nuestro centro os ofrecemos las técnicas más novedosas y eficaces para tratar los problemas de pareja de forma satisfactoria.

El amor es una de las emociones más complejas que podemos sentir o expresar. Compleja desde el punto de vista de la multitud de variables que la conforman, como se evidencia por las variedad de teorías que han venido desarrollándose desde los diferentes ámbitos de estudio, como la medicina, sociología, antropología o psicología.

En 1986, el psicólogo y profesor de la Universidad de Yale Roger Sternberg, elaboró una que describe de forma muy completa los componentes necesarios para desarrollar una relación amorosa plena. Tenerlos en cuenta nos ayudará a comprender cómo nos sentimos y relacionamos en pareja. Hablamos del triángulo del amor y sus tres vértices: pasión, intimidad y compromiso.

Estos componentes, que no tienen por qué desarrollarse en el mismo orden y ritmo, son los pilares básicos sobre los que se cimenta todo lo que se va construyendo conjuntamente. Si son reconocidos, valorados y reforzados por los dos miembros, la relación estará bien consolidada y podrá sortear los obstáculos que puedan ir apareciendo a lo largo de su evolución. Al final del artículo expondré algunos recursos para hacer crecer cada uno de los componentes, pero antes, pasaremos a explicarlos con mayor detenimiento:

Pasión: tiene que ver con la “química” entre dos personas, con el gustar(nos), aunque va mucho más allá del plano sexual, pues engloba también otro tipo de muestras de afectividad que se expresan y siente de múltiples formas (besos, caricias, detalles, mensajitos de whatsapp…). La pasión suele ser en muchos casos la primera en aparecer, pero necesitará de los otros pilares para que no se quede en algo esporádico. El flechazo es una expresión de que la pasión ha aparecido: ver a una persona y que te atraiga mucho, cruzar miradas, teléfonos o el nombre de nuestra red social. Sea presencial o digitalmente, enciende el fuego donde cocinar los otros dos ingredientes.

Intimidad: abarca la comunicación en todos los niveles. Cuando hablo de esta parte del triángulo me refiero a ella con la metáfora de la cebolla: primero hablamos de los aspectos más superficiales de nuestro yo para, posteriormente y si la confianza crece, ir ahondando en aquellas partes más profundas que no compartimos con cualquiera.

Si continuamos con el supuesto anterior y es la pasión quien aparece primero, las ganas de vernos y pasar tiempo juntos favorecerán que comencemos a interesarnos por la otra persona en muchos más planos y si esto es recíproco, comenzaremos a abrirnos el uno con el otro y la confianza e interés crecerán.

Todo esto favorece la comunicación, conexión y mostrarnos tal y como somos.

En otros casos es la intimidad la que aparece primero y, al conocernos comienzan a surgir de forma muy sutil esas mariposillas que irán creciendo poco a poco y, casi sin darnos cuenta y especialmente sin preverlo, nos ilusionarán e invitarán a conectarnos más allá de una relación de amistad.

Compromiso: es la voluntad de continuar en la relación a lo largo del tiempo, de tener un proyecto de vida conjunto. Para que esto se dé, tiene que haber una percepción en cada miembro de que lo que aporta a la relación está en equilibrio con lo que recibe.

Mediante el compromiso se establece un acuerdo que, aunque en la mayoría de los casos tienen un nexo común debido al componente cultural que inevitablemente influye en la visión que tenemos de las relaciones, también adopta una forma única pero dinámica en cada pareja: una relación no es igual a otra ya que, incluso la misma relación irá evolucionando a lo largo del tiempo y en función de las situaciones que vaya viviendo.

Las formas de apostar por nuestra relación pueden pasar por estimular cada uno de los vértices del triángulo en función del nivel de satisfacción que tengamos en cada uno de ellos, por lo que la comunicación será la pieza clave para poder detectar cómo está el estado de la misma o la percepción de nuestra pareja.

¿Cómo mejorar la pasión?

Como se ha explicado, la pasión va más allá del sexo, pero éste es una parte muy importante que no podemos olvidar. Un juego que suele resultar divertido y motivador es el que denominamos “el bote de los deseos”. Consiste en que cada miembro tiene un bote en el que ha ido metiendo papelitos con cosas que le gustaría que su pareja hiciese, y puede ir desde pedir un beso, abrazo, caricia, hasta formas más elaboradas como recibir un masaje o que me invite a ir al cine. Cada día se cogerá un papelito del bote de la pareja y trataremos de llevar a cabo la petición que leamos. Como no me gusta añadir presión debido a que habrá ocasiones en las que no se pueda acceder al deseo leído, suelo indicar que, si no es posible, se deje el papelito dentro de nuevo y se saque otro, teniendo en cuenta que se podrá retomar en otro momento más propicio.

¿Cómo mejorar la intimidad?

La técnica anterior también ayuda secundariamente a comunicar deseos o necesidades, pero una más específica puede ser la de “quedar para tomar café”. Cuando hacemos esto con amigos nos ponemos al día de cómo nos va la vida. En nuestro día a día a veces nos ponemos en piloto automático y descuidamos la relación sin darnos cuenta. Llegar cansado de trabajar hace que muchas veces lo que queramos sea desconectar mentalmente de todo, pero si esto se toma por costumbre y comenzamos a callarnos puede que la distancia comience a ser cada vez mayor.

A poder ser, si se queda para tomar café fuera de casa, mejor, ya que la situación de salir nos ayuda a cambiar el chip, pero si no es posible, intentar sacar un momento en el que se prepare algo más especial que no conlleve que haya distractores alrededor, como por ejemplo la televisión o los teléfonos móviles.

Ah, y quien dice un café también dije una caña, pero con moderación!

¿Cómo mejorar el compromiso?

La voluntad de continuar pasa por reconocer que la relación es cambiante y no podemos esperar que las cosas permanezcan bien si seguimos haciendo lo mismo siempre. Una forma de observar el dinamismo de la relación consiste en crear un álbum en el que se vayan incorporando los acontecimientos vividos que también describen cómo nos sentíamos en ese momento. De esta forma validamos también la historia de la misma. También es útil proyectarnos al futuro y establecer planes a corto y medio plazo, como por ejemplo viajes.

Por último, me gustaría matizar que la información que aquí se muestra es genérica y no debería ser utilizada para “autodiagnosticarse” ni para aplicarse a dificultades más profundas que han de ser abordadas profesionalmente. Desde nuestro centro de psicología en San Vicente os ofrecemos las técnicas más novedosas y eficaces para tratar los problemas de pareja de forma satisfactoria.

Créditos de la imagen: Mayur Gala on Unsplash